1. El acceso universal nunca será logrado sin los derechos humanos.
En el 2006, los líderes mundiales se comprometieron a “seguir realizando todos los esfuerzos necesarios… con el fin de lograr el objetivo del acceso universal a programas amplios de prevención y a los servicios de tratamiento, atención y apoyo para el 2010.” Sin embargo, muchas de las personas que más necesitan los servicios de VIH todavía son los que tienen menos probabilidades de recibirlos:
-
Las mujeres y las niñas enfrentan discriminación y violencia generalizadas por motivos de género, incluyendo dentro del matrimonio, lo que aumenta su riesgo al VIH e impide su acceso a la información y los servicios.
-
Los (a)s niños (a)s y jóvenes carecen de acceso libre a información sobre VIH, educación sexual y habilidades para la vida, y a fórmulas pediátricas de los medicamentos del VIH.
- Las poblaciones criminalizadas, tales como hombres que tienen sexo con hombres, personas que usan drogas y trabajadora(e)s sexuales, son alejadas de los servicios de VIH por la discriminación y la violencia, muchas veces por autoridades policiales y jueces encargados de implementar leyes sobre sodomía, narcóticos y prostitución.
En todas las consultas regionales y nacionales, obstáculos como estos han sido mencionados como barreras importantes que impiden lograr la meta del acceso universal. Sin embargo, en las respuestas nacionales al VIH y SIDA difícilmente se establecen compromisos políticos, financiamiento o programas para superarlos.
Los franceses tienen un término sencillo que lo dice todo: El VIH se ha convertido en un problema de les exclus o “los excluidos” que viven al margen de la sociedad.
—Jonathan Mann, 1998




